Envejecer frente al espejo

Un día te duelen las rodillas al subir las escaleras, al
otro son las articulaciones por el frío. Alguno más notas unas arrugas. Señales
de que las cosas ya no son lo que eran y que aquellos tiempos se van quedando
atrás. Que ahora vives de recordar anécdotas pasadas porque las actuales no
divierten a nadie.

A este equipo le duelen las rodillas, la espalda y las
articulaciones. Le duele el tiempo, que no perdona a nadie. Y a algunos
aficionados nos duele la memoria.

Este León es un León cansado, sin la energía de la juventud
ni la motivación de los nuevos retos. Es un grupo maduro y no lo digo en el
buen sentido de la palabra ya que aún puede tener buenos argumentos
futbolísticos en momentos o partidos puntuales pero ya no puede competir de
igual a igual durante 90 minutos cada partido a lo largo de los dos torneos,
que físicamente le cuesta trabajo poder mantener el nivel y la intensidad de
los rivales, y es como esa vez que de pronto te das cuenta que ya no puedes
bailar toda la noche ni estar de fiesta todo el fin de semana, y sabes que nada
volverá a ser igual.

La falta de refuerzos
de calidad
que permitieran una renovación gradual, la falta de competencia interna y de exigencia dentro de la
institución
así como la falta de
autocrítica
han llevado a este grupo a sentirse asfixiado y comenzar a
jadear al subir esta cuesta porque las piernas y las ideas ya no le alcanzan.

Este equipo se ha mirado al espejo y de repente ha notado
las canas en sus sienes. Y de golpe se ha dado cuenta que el tiempo lo alcanzó.

Y esta relación con la tribuna, similar a un matrimonio de
muchos años donde equipo y afición se conocen virtudes y defectos pero donde la
convivencia ya no es la misma, donde se voltean a ver las cosas atractivas en
otro lado, donde ya no hay entrega desinteresada sino solo reclamos recíprocos
y reproches por lo que el otro dejó de hacer.

Que triste sentir que te tienes que despedir para no hacerse
daño, para que ambos tengan la oportunidad de volver a ser felices. Para volver
a vivir y no solo sobrevivir. Para tener nuevas motivaciones y ganas de
levantarse por la mañana.

A esta institución le urge una reestructura y no solo en el equipo
sino en todos sus niveles. Reconocer lo que se está haciendo bien pero
dimensionar lo que se ha hecho mal. Si lo saben explicar contarán con el apoyo
y la paciencia de la afición.

Gracias por tanto pero al finalizar este torneo, sea cual
sea el resultado, será el momento de un abrazo y un apretón de manos, de
agradecer por tanto pero de comenzar de nuevo. Será el momento de volver a
enamorar a la afición.

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