LA CANTERA Y LAS RAÍCES INVISIBLES.

“Cuando no sepas a donde vas, párate y mira de donde
vienes” (Los ojos amarillos de los cocodrilos).

Todos tenemos un origen, tanto los individuos como los
clubes deportivos. Y mientras más arraigadas tengamos nuestras raíces más fácil
será encontrar el camino de regreso cuando en algún momento perdamos de vista
la ruta a seguir. Todos en algún momento nos extraviamos de nuestro camino, es
normal. Pero ¿cómo volver a él?

En la vida de los clubes deportivos es muy fácil perder la
identidad. Entre franquicias que constantemente cambian de dueños, de ciudades
y por lo mismo de aficiones, ya no es fácil distinguir lo que identifica a
determinado club y que es lo que permite a sus seguidores sentirse
representados.

Por esto es tan importante la cantera en la vida de los
equipos. Porque representan y tienen arraigados esos valores entre los
jugadores que desde pequeños conocen la importancia de vestir determinada
camiseta, el peso de la historia y la dificultad de llegar a representar ese
escudo. Además permite a la afición tolerar más fácilmente los momentos
complicados, poniéndose al lado de esos jugadores que desde hace varios años
han visto desarrollarse dentro del club y a quienes vale la pena seguir
apoyando.

No es raro que los períodos de mayor crisis en los clubes
coincidan con la escasez de jugadores representativos de la cantera. Tampoco es
coincidencia que los equipos más gloriosos de la historia o de cada club tengan
un buen grupo de elementos surgidos de las fuerzas básicas o sean originarios
de la ciudad. Las raíces fuertes hacen fuertes a los equipos. Las raíces
fuertes permiten soportar las más feroces tormentas.

Es por eso que en este período de crisis del Club León me
parece importantísimo que el nuevo DT tenga entre sus prioridades el trabajo
con los jóvenes de las divisiones inferiores. Desde hace mucho tiempo que las
fuerzas básicas esmeraldas no producían tantos jugadores con reales
posibilidades de vivir del fútbol, ya sea en el primer equipo verde o en cualquier
otro que le abra las puertas a sus capacidades. Pero lo importante es que se
está produciendo talento, cada vez más y que no se está aprovechando como es
debido. Los resultados de las categorías inferiores ahí están y son prueba de
que algo se está haciendo bien en el trabajo con los jóvenes. Y también de que
algo se está haciendo muy mal.

Después de la época de Gustavo Matosas donde debutó a más de 10 juveniles en el primer equipo, desde Mauricio Castañeda a Cristian Torres, del Palermo Ortiz a Luis Miguel Franco, son pocos los que han tenido una oportunidad real de demostrar su talento. Quizá solamente Aldo Rocha y Leonel López. La mayoría han tenido que emigrar en busca de oportunidades. Oscar Suárez, Aldo Magaña, Diego de la Tejera, Claudio González, Jorge Díaz Price y una larga lista de jóvenes que no han sabido ser aprovechados ni siquiera en el torneo de Copa donde se supone que se pueden abrir las puertas más fácilmente para saber si algún jugador puede llegar a consolidarse en el primer equipo; en cambio se les da oportunidad a extranjeros sin calidad ni identidad. Es inexplicable además que al mejor talento de la cantera en muchos años lo hayan dejado escapar por decisiones burocráticas absurdas.

Con el trabajo actual se debe tener en cuenta que los grandes resultados se verán a largo plazo, pero hay objetivos a corto plazo que se pueden ir cumpliendo adecuadamente. Jugadores en Selecciones menores, uno o dos debuts al año, definir el torneo de Copa como oportunidad de minutos para los más avanzados, etc.

Ya una vez el Club con otros dueños cometió el error de
eliminar a sus equipos juveniles para ponerlos en manos de personas ajenas a la
institución que solo buscaban negocio, aprendamos de ese error.

Con el nuevo estadio a la vista, se presenta una etapa ideal
para brindarles la oportunidad a esos jóvenes que el día de mañana deberán
defender ese escudo en el nuevo estadio con toda la dignidad y responsabilidad
que merece la playera verde.

La afición se identifica con ciertos valores y nadie los
representa mejor que los jugadores de la cantera. Brindarle la oportunidad a los
jóvenes es la mejor inversión que puede hacer el club y permite recordar de
donde venimos y lo que queremos seguir siendo.

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