El Día de la Marmota…Esmeralda.

En “El día de la marmota”
(Groundhog Day 1993), Bill Murray despertaba cada día en el mismo hotel cuando
sonaba el despertador a las 6 am solo para revivir el mismo día a la espera de
poder enamorar a Andie MacDowell. Un constante deja vú que lo desespera a tal
grado de intentar suicidarse de diferentes maneras hasta descubrir que esa no
era la solución porque al día siguiente volvería a enfrentarse exactamente a lo
mismo.

En el Club León hace tiempo que
vivimos nuestros “Días de la Marmota” particulares, esa sensación de
estar viviendo lo mismo una y otra vez.

Justo ahora se cumple un año desde
que se anunció la contratación del defensa colombiano Andrés Mosquera y el Club
León anuncia que se incorpora el volante chileno Jean Meneses. Ambos jugadores
fuera de programa, con el torneo iniciado, tomando desprevenidos a aficionados,
medios de comunicación, compañeros y DT incluído, debido a que las carencias
que se asomaban en el plantel eran tan evidentes que amenazaban con echar por
la borda el esfuerzo de la directiva y del equipo. Deja vú.

Hace 2 años, después de haber llegado a una semifinal, Luis Fernando Tena iniciaba el torneo al mando del equipo verde, un pésimo inicio que tuvo como consecuencia su destitución en la fecha 7 y la llegada de Javier Torrente. Con el argentino el equipo tuvo un gran repunte que le alcanzó para llegar a semifinales ese torneo y comenzar un nuevo proyecto con grandes esperanzas, proyecto que no iba a llegar a buen término.

Después de un torneo con más pena que gloria, pésimo juego, esperando combinaciones imposibles y dependiendo de resultados ajenos, la afición pedía el cese del director técnico pero el argentino fue renovado para desilusión de la afición. De esto hace poco más de un año. Posteriormente el equipo iniciaba la Liga de manera horrorosa y ya se comenzaba a hablar de una deseada destitución, la cual llegó hasta la fecha 7 cuando fue presentado el actual técnico esmeralda, el uruguayo Gustavo Díaz.

Otro repunte milagroso, calificación a la liguilla compitiéndole hasta el último segundo al futuro campeón y grandes expectativas generadas. Después otro torneo de malos resultados, un constante descenso tanto en juego, en conexión con la afición, en expectativas y que por enésima ocasión requerían de combinaciones y milagros pusieron al Chavo Díaz en la mira de la afición, exigiendo su salida. Nuevamente, la directiva renovó al técnico contra la opinión de los aficionados, que ante el pésimo inicio de torneo se pidió el cambio en la dirección técnica y la llegada de un nuevo Mesías que nos lleve al Paraíso donde será bordada la Octava Estrella. Para eso llegó Ignacio Ambriz a tratar de hacer milagros y calificar en la última jornada dependiendo de lo que dejen de hacer otros.

Drafts donde no llegan refuerzos,
refuerzos que llegan pero lo único que refuerzan son sus cuentas de banco,
extranjeros que llegan y se van sin aportar absolutamente nada. Médicos van,
médicos vienen y los jugadores siguen lesionados, con malos diagnósticos y sin
comunicados de prensa.

Y aquí seguimos los aficionados que llegamos al inicio de cada torneo como llegaba Bill Murray al inicio de cada día, sabiendo lo que iba a pasar pero esperando que ahora si, por favor, las cosas resulten diferentes. Porque la esperanza muere el último y aquí seguimos, en El Día de la Marmota versión Esmeralda…

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