Leaño como rostro del joven entrenador mexicano

Hace un par de años, la baraja de entrenadores mexicanos parecía renovarse. Paco Palencia y Jaime Lozano llegaban al máximo circuito, mientras Chepo de la Torre daba una sacudida a su ideario táctico. Los tres quedaron fuera de sus proyectos por malos resultados, pero no todo estaba perdido: Rafa Puente Jr. conseguía un hito histórico al conseguir el ascenso de Lobos BUAP con la única experiencia reconocible de haber sido comentarista televisivo.

Probablemente por su efecto fue que el Club Necaxa, que desde su regreso a la Liga MX toman buenas decisiones para su proyecto, tuvo la confianza de contratar a Michel Leaño como nuevo entrenador. El perfil guardaba similitudes: una figura joven, estudiosa del fútbol moderno, sin un pasado como jugador profesional aunque más cerca del entorno administrativo.

Leaño tenía bajo el brazo, además, las destacables actuaciones de los conjuntos de Coras de Tepic y el CA Zacatepec, con los cuales logró un estilo de juego reconocible amenizado por sonadas victorias ante equipo de la primera categoría cuando la Copa MX dispuso que se enfrentaran. Probarlo con un conjunto del mismo nivel era antojable y cuestión de tiempo.

“Cuando uno entra al mundo del fútbol desde hace muños años sabe que esto es una aventura constante y total”.

Crueldades del destino, ha sido el Club León de Ignacio Ambriz, venciéndolo tanto en copa como en liga, quien le ha dado la puntilla al pronto fin de su primera aventura en Liga MX. Al primero, le eliminó de Copa MX con Zacatepec tras un encuentro donde la capacidad de competir vino del banquillo. Al segundo precisamente le sustituyó Leaño en el banquillo, tras su habitual descenso de nivel posterior a que los Rayos ganaran la arriba mencionada Copa MX.

Pero el punto del presente artículo es dilucidar hasta qué punto es sano el despido de Michel. El club estaba claramente en caída, con cuatro derrotas en los últimos cinco encuentros. Algo natural en un entrenador que, sólo para comenzar, estaba en su primera experiencia en la división. Nueva gestión de vestuario, nuevo entorno mediático, nueva atención y ataque de la prensa.

Cabe preguntarse, ¿Esperan los clubes al contratar entrenadores jóvenes, encontrar al nuevo Guardiola del fútbol mexicano? El mismo control, motivación y capacidad de convencer al vestuario necesitaría meses de experiencia, con cada aspecto tan importante como el otro. No es fácil intentar convencer a profesionales de años sobre el terreno de juego sobre tu verdad táctica.

“Jugar bien, para mí no es una cuestión de vanidad, no es una cuestión de estética. Jugar bien es aumentar las posibilidades de ganar”.

Durante algunos encuentros en que incluso llegó a tener la compañía del resultado, el Club Necaxa mostró el potencial de juego que podía alcanzar. Pero una cuestión a tomar en cuenta, fue la diferencia de nivel de plantel que hubo tras el periodo veraniego de transferencias. Las llegadas, sencillamente no paliaron el nivel de las salidas que hubo de jugadores importantes.

Salieron Lichnovsky y Roberto Alvarado, promesas del prototipo de jugadores modernos tanto en defensa como en ataque; salieron Barovero y Carlos González, fundamentales como elementos determinantes en las áreas para sacar puntos más allá del nivel de juego, salió Ponce, elemento experimentado de la zaga.

Solamente Hugo González podía ajustarse a intentar mantener un nivel competitivo, mientras que el resto de refuerzos fue una mezcla de intentar resurgir carreras y probar apuestas en jugadores del Ascenso y venidos del exterior. Es decir, jugadores con proceso de adaptación por delante y otros que por nivel propio no podían tener un peso inmediato en los resultados.

“El reglamento te dice muy claramente que si tu haces un gol más que el rival, ganas. Salir a no marcar goles me parece jugar en contra del reglamento”.

Queda claro entonces, que la cantidad de situaciones desequilibrantes analizadas, permitían anticipar un escenario de problemas a corto plazo. Con tal claridad, que tanto el fichaje de Leaño pareció premeditada como la actual decisión precipitada. Pareciera que los entrenadores mexicanos asimilan nuevos conceptos mientras los directivos, por bien que hagan las cosas, mantienen viejos vicios.

Quizá a Michel Leaño la situación le venga bien a futuro. Por aprendizaje, por asimilar nuevas formas a sus conceptos tácticos y manejo emocional puertas adentro y hacia el exterior. El duro golpe quizá le devenga un mejor lugar, como sucedió con Rafa Puente Jr. Qué le vaya bien adelante beneficiará, sobre todo, al fútbol mexicano.

Las citas corresponden a la entrevista concedida por el entrenador mexicano a la revista del Ascenso MX.