El problema de la portería en el Club León

Marchesín, Volpi, Barovero, Sosa… arqueros foráneos en la Liga MX que tienen algo en común: no llegaron a nuestro país para recalar en un conjunto de primera línea, sea históricamente o por mero poder adquisitivo. De hecho, los dos últimos siguen en conjuntos de un escalón inferior, si no es que dos.

El aprovechamiento de circunstancias, o el correcto trabajo de los servicios de scout en los clubes han sido claves para encontrar arqueros diferenciales fuera de un mercado nacional que usualmente no sufre para encontrar calidad entre nuestros connacionales en dicha posición, aunque últimamente se nota algo de decadencia en el rubro.

El Club León había tenido suerte en la seguidilla de un Melitón que rindió regularmente en momentos claves, un Yarbrough que se elevó a un nivel histórico y la compañía de un secundario que fue clave como respaldo de ambos en la figura de Martínez. Tras el bajón de William por lesión y baja de juego en tiempos de Pizzi, La Fiera, al igual que el norteamericano, no se ha vuelto a levantar.

Entre la limitación económica y nuevamente las famosas malas decisiones (¡Sebastián Sosa era propiedad de Grupo Pachuca!) los esmeraldas han seguido una errática política que parece ser aprovechar las oportunidades de mercado para traer competencia al portero del bicampeonato, esperando que eso cause su resurgir.

Por ejemplo, Toño Rodríguez y Carlos Felipe llegaron al club como serios competidores pero demostraron rápidamente no poder ni sostener un nivel superior ni dejar de cometer errores notables y frecuentes. En el caso del primero, fue un préstamo; pero el segundo volvió a entrar en la cadena de malos movimientos de compras por parte del club.

La llegada de Cota causó esperanza por las credenciales de multicampeón que había adquirido con Almeyda y seguramente que fuera propiedad del grupo causó alivio en la directiva del club, pero no se cayó en la cuenta de que presentaba el mismo problema que William: ganadores de títulos, pero con defectos marcados y dificultades para ser regulares. De hecho, el ex Chivas le funcionó más a Matías por su juego de pies que por su habilidad con las manos.

Rodolfo es un arquero que ha tenido siempre dificultades para medir sus salidas a achicar, cuyo fuerte no son los balones altos ni la reacción rápida. Es un buen arquero, sí, pero su calidad no haría una diferencia apreciable ni traería actuaciones perfectas, por lo que cualquier posible error volcaría la embarcación. Como al final sucedió, cuando Ambriz le retiró la titularidad en favor del de Aguascalientes.

El punto de todo esto, es simple: los esmeraldas deben dejarse de medianías y oportunidades de mercado. El que debe llegar debe ser un arquero que cause una enorme diferencia con William para evitar cualquier debate y el club pueda, por el bien del jugador y de sí mismo, pasar página.

El salario de Yarbrough suena como obstáculo, pero si desea seguir jugando tendría que salir, y el gasto habrá sido buena inversión. El problema es que Grupo Pachuca no destaca en producir, adquirir y conservar buenos arqueros… y no podría decir si la causa es falta de interés o de calidad en el personal.