El disparo cruzado de Darío Benedetto

Con dicha arma resolvió una eliminatoria directa. Los clubes León y América se disputaban el pase a semifinales por el título de liga en el segundo semestre de 2015. Los felinos, locales y arriba en el marcador, apretaban cuando en el último cuarto ingreso Darío Benedetto a la cancha. El argentino recibió entre líneas libre y con espacio y con un derechazo cruzado aseguró el pase de su escuadra a la siguiente fase por el valor del gol de visitante.

Lo que hizo el delantero xeneize se ha convertido en la marca registrada de su carrera. Un disparo potente, escorado hacia al pico izquierdo del área que defiende su rival, que cruza en diagonal hacia el palo contrario. El cuerpo, acomodado oblicuo para dar una dirección eficaz, que no curva a la pelota. El torso inclinado al frente para evitar que la pelota se levante de más.

Técnica y tácticamente, el disparo está muy definido. Benedetto puede recibir de espaldas en zona muerta, a espaldas del mediocentro y separado de los centrales. Como demostró ante Palmeiras, puede regatear para hacerse el espacio de frente. Una vez ahí, es importante colocarse en dirección contraria a la dirección del disparo. El resto lo hace la potencia que tiene de disparo.

Como en aquel partido de liga mexicana, Benedetto ingresará ya avanzado el partido como consecuencia de una lesión. El momento será importante: con el tremendo desgasten físico y mental que seguramente habrán experimentado los millonarios, la vigilancia del espacio y recepciones de Darío serán vitales para evitar su letal disparo.

Más aún: Armani se ha mostrado débil en los disparos que le obligan a lanzarse a su costado derecho. Las piezas encajan y quizá para Boca Juniors sea la única bala, porque Marcelo Gallardo ha cerrado la portería a los bosteros en eliminatorias sudamericanas y sin duda mañana echará el cerrojo que necesitará de una llave extraordinaria para poder abrirse. Y algo extraordinario está a la altura de las botas del “9” de Boca.