Leicester terminó de soñar

Por José Francisco Martínez Ríos

La caída de un helicóptero cerca del centro de la ciudad de Leicester en Inglaterra encendió las alarmas del futbol mundial. La especulación se hizo presente. Una hora antes jugó el equipo de la ciudad: Leicester ante el West Ham United en una jornada más de Premier League. Como ya es rutina en cada pospartido en el estadio King Power, casa del Leicester, la transmisión de Sky Sports terminó con una toma del helicóptero del dueño en medio de la cancha a punto de partir a Londres. La tragedia sucedió a metros del complejo deportivo.

La policía de Leicester confirmó el fallecimiento de cinco personas en el incidente: Vichai Srivaddhanaprabha, dueño del club; Nursara Suknamai y Kaveporn Punpare, ayudantes del dueño; Izabela Lechowicz, pasajera, y Eric Swaffer, el piloto. Un problema en la cola ocasionó el derrumbe e incendio del helicóptero.

El equipo inglés lamentó la pérdida en un comunicado que salió un día después: “un hombre de bondad, de generosidad y un hombre cuya vida estuvo marcada por el amor que dedicó a su familia y a aquellos a los que lideró con éxito”, añadió el club.

Qué lejano luce aquel año 2007. Cuando la empresa King Power, de duty free residente en Tailandia, patrocinó a los Foxes. Tres años después, en 2010, compraron al club por 39 millones de libras. En ese momento, Vichai era la séptima persona más rica del mundo con una fortuna de 4900 millones de dólares, según la revista Forbes.

La temporada 2014-2015 fue cumbre en el mandato de Vichai, tras salvarse milagrosamente de descender a la segunda división inglesa. Con la llegada de un entrenador experimentado como Claudio Ranieri, italiano, su estilo estaba marcado antes de comenzar la campaña. El propósito era claro, librar el descenso de nueva cuenta. Sin embargo, en el camino las prioridades cambiaron y se encontraron con una Premier League, la copa más importante en el Reino Unido.

Ficharon jugadores desconocidos por el medio pero de un precio asequible. Hombres como N’golo Kanté, Okazaki o Fuchs. Esto más una base de jugadores, que más que jugadores eran luchadores. Con el cuchillo entre los dientes iniciaron la Premier League. Aguantaron en campo propio a cada rival. Una defensa en bloque que esperó el momento perfecto para atacar al espacio con la velocidad de Jamie Vardy. El inglés anotó en 11 partidos consecutivos, rompió la marca de 10 del holandés Van Nistelrooy. Riyad Mahrez puso la creatividad en el conjunto, su regate enloqueció a las defensas más endebles.

La motivación llegó desde los altos mandos del club tras el enorme comienzo. La directiva se encargó de que ningún aficionado pagara su cerveza en el estadio. También colaboró con la empresa de papas Walkers con la distribución de bolsas con el nombre de Jamie Vardy a todos sus hinchas por la racha goleadora de su delantero. Asimismo, Claudio Ranieri aportó cajas de pizzas de su bolsillo para toda la plantilla por cada victoria en el campeonato.

Leicester batió a los pesos pesados de la Premier League. Un pobre Manchester United que vencieron en dos ocasiones; Chelsea tampoco pudo con ellos, mucho menos el Manchester City. Los clubes londinenses: Arsenal y Tottenham compitieron hasta el último momento aunque sin prosperar. El zarpazo final lo dio el Chelsea puesto que una victoria ante el Tottenham le brindó el ansiado campeonato al Leicester. Jugadores y cuerpo técnico se reunieron para ver el encuentro en un bar de la ciudad. La hazaña finalizó y marcó un hito en la historia del futbol mundial.

El respaldo de la afición estuvo presente desde el minuto uno. Un hombre apostó 50 libras, en agosto, a que el Leicester ganaba la Premier League al finalizar la campaña. Ladbrokes, la casa de apuestas, realizó un acuerdo por 72 mil libras con el fanático tras ver cercana la posibilidad de que los Foxes alzaran el título con el pasar de los partidos. La apuesta rondó una cuota de 5000 a 1 y hubiera ganado 250 mil libras. Queda claro que la fe y un par de cervezas encima te pueden hacer millonario.

Después de aquel año fantástico las expectativas no aumentaron. Nadie podía esperar una temporada así nuevamente. Lo que pasó en los próximos campeonatos se acercó más a la realidad del Leicester. Con la muerte del presidente terminó un viaje largo y vasto de emociones que culminó con un amargo sabor de boca. El recuerdo de los aficionados hará eterna la gesta de Vichai Srivaddhanaprabha y su equipo el Leicester City.