Análisis Táctico: Pumas de la UNAM 1-1 Club América

La tónica habitual de Miguel Herrera enfrentando a los Pumas de la UNAM con el Club América se ha mantenido en el primer duelo de la semifinal que cerrarán en el Estadio Azteca. Entre si se trata de una cuestión mental, de superioridad de plantilla o mejor preparación táctica, la clave parece ser el buen candado defensivo que construye El Piojo.

Esquema y Sistema

David Patiño salió fiel a su 4-4-2 que propicia el fácil acomodo del equipo sobre el césped y el aprovechamiento de sus dos buenos delanteros. La defensa se conformó por el joven lateral derecho Mozo, Alejandro Arribas y Quintana como centrales más Malcorra como lateral izquierdo reconvertido. Andrés Iniestra y David Cabrera se colocaron en el doble cinco, Pablo Barrera y Martín Rodríguez como extremos más el doble nueve de Carlos González y Felipe Mora.

Los de Pumas asumieron el peso del juego con la salida de Arribas, que conducía apoyado de Iniestra para cubrirle y Cabrera para dar opción de pase tras la primera línea de presión rival. El objetivo era llegar a un hombre que ganará altura en la banda, directamente de ser posible, girar la orientación del juego a través de Cabrera o jugar directo con Carlos González eran opciones reales.

Disposiciones iniciales.

Por su parte, los dirigidos por Miguel Herrera salieron con un 5-2-2-1, con Edson Álvarez, Bruno Valdez  y Aguilera como centrales, con Paul Aguilar y Reyes como laterales; Uribe y Guido Rodríguez en el propio doble cinco y Peralta-Lainez coincidiendo en altura detrás de Roger Martínez.

Los americanistas priorizaron el orden defensivo para destruir cualquier intento de juego interior del local, tapar con ayudas las recepciones y asociaciones lateral-extremo rivales y tener superioridad numérica contra los delanteros felinos. En la salida directa buscaban el juego de espaldas de Martínez, pero si podían, proyectaban las recepciones de sus laterales al ataque.

Desarrollo del partido

Los universitarios entendieron rápidamente el brutal cambio de juego que significó llevar el compás del partido ante los americanistas, que amagaban la salida con una vigilancia intermedia y después cerraban con intensidad cuando los felinos pasaban de mediocampo. Arribas asumió el peso de la salida y busco mediante conducción, el contactar con David Cabera o Alan Mozo.

Tras la salida en conducción, Cabrera se acerca a Arribas, atrayendo la atención del mediocampo americanista y liberando espacio para la recepción de Mozo.

Para tapar las subidas de los laterales Malcorra y Mozo, que muchas veces superaban la altura de sus respectivos extremos, el América recurrió a los recorridos de Lainez a la banda derecha para marcar al receptor y de Oribe-Roger a la izquierda con la misma misión. Sin embargo, la complicación táctica del turno de los últimos mencionados más el desgaste limitado de Peralta provocaron que la banda izquierda americanista fuese más endeble.

La línea de cinco de Miguel Herrera permite tener superioridad ante el doble nueve de Universidad. Los laterales vigilan a quienes toman el rol de extremo en el local, en la derecha a Roger y Peralta es costo interpretar su marca, por ello Mozo recibe libre. Iniestra cubre la salida de Arribas.

La salida de Pumas no tenía problemas en llegar a mediocampo, por el arriba mencionado trabajo de Arribas pero también por la claridad de Cabrera, ágil en el giro, cambio de orientación y acertado para elegir la dirección del pase aunque “implicara” retroceder. El problema es que ni él ni Iniestra son jugadores de entre líneas y con las bandas cerradas, la Lucha de Mora-González fue demasiado aislada.

Mientras tanto, la salida azulcrema desde propia puerta fue anulada totalmente por la vigilancia del doble nueve auriazul, que pese a la inferioridad numérica (contra cuatro, contando a Marchesín) orientaron la salida hacia un desacertado en el trazo largo Aguilera. Pero cuando recuperaban en campo propio, Guido y Uribe juntaban al equipo en un sector para aprovechar la subida libre del lateral contrario.

Jugadas Puntuales

Los goles fueron como pocas veces, claros ejemplos de escenarios ideales de juego para cada equipo. Carlos González y Mora no coordinaron su presión a la salida, lo que permitió encontrar una escalera alta en el Paul Aguilar-Diego Lainez. El resto fue desequilibrio ante un lateral no natural y una genialidad de precisión y conducción de la promesa mexicana.

En el caso de Pumas, finalmente se encontró la posición ideal. Un mano a mano muy alto entre Mozo –verdadero talento ofensivo al que se quiere juzgar por su globalidad como lateral- y un área cargada donde el movimiento y definición de Rodríguez fue excelso por su frialdad. No nos quedemos sin mencionar la notable actuación de ambos arqueros, claves en el empate.

Algunos Apuntes

Guido Rodríguez aprovecha que su equipo junto varios hombres en el sector derecho y habilita el espacio libre para la subida de Reyes.

En campo propio, los de Patiño no progresan debido a la correcta marca de sus hombres en banda, la vigilancia de sus centrocampistas y el esfuerzo de los jugadores centrales por aislar la jugada del resto de compañeros.