Para Ambriz y el Club León, el 442 siempre vuelve

 

El Club León ha firmado un arranque de Liga MX que dista de ser perfecto pero en el que ha vuelto a competir. En la volátil competición mexicana, sólo el futuro podrá discernir si el haber sobrevivido a las hoy día potencias regias fue virtud competitiva o suceso de inicio de torneo. De cualquier forma, con sus matices, la segunda victoria dejó una lectura interesante.

Tanto para el entrenador como para el club esmeralda, la vuelta al 4-4-2 se va notando imprescindible. Una vez más, sin haber estado nunca descartado, el esquema se presenta como solución, bastión de solidez y una forma de conjugar los elementos de la plantilla en busca de disimular defectos y encontrar virtudes. Buscar un sistema en un esquema natural para la institución.

Una vez señalado el punto, podemos establecer dos derivados. El primero, el más importante, Ambriz posee la capacidad de inculcar un juego coherente en su equipo respecto al esquema. La jugada del empate ante Rayados gozó de pases laterales y profundidad en los extremos para suplir la falte de juego entre líneas, por ejemplo. Se complementó con el intento de verticalizar cuando el equipo estaba junto en tres cuartos.

De ahí la urgencia de encontrar un segundo delantero de primer nivel en la plantilla. Es el segundo derivado. No se trata únicamente de no fiarse del juego que pueda mostrar Vinicio, saltando a primera división, o de la apuesta de Macías, que tiene estatus de promesa real. También es cuestión de tener suficientes delanteros que permitan afrontar el semestre y la doble competición con garantías.