El Club León ante la regularidad

Puede suceder a cualquier equipo de cualquier liga del mundo, incluso a la élite. Un equipo que cae en una racha negativa de resultados y aprovechando un voto de confianza de la directiva del club, espera un resultado positivo para ganar confianza y mejor el juego del equipo. Es decir, aguantar hasta encontrar una balsa de salvación para apoyarse y salir del agua.

El caso del Club León pertenece al grupo menos frecuente de equipos que están desarrollando de manera correcta un plan de juego pero que carece de resultados que lo ratifiquen. Durante las primeras jornadas del presente torneo, los buenos encuentros se saldaron con empates comprensibles ante las potencias regias y una dolorosa e injusta derrota ante el equipo de Tijuana.

La reciente victoria ante el Club América como visitante ha confirmado las buenas sensaciones y se suma a una seguidilla de triunfos que no solo confirman los planteamientos de Nacho Ambriz, sino que suponen una fuerte dosis de confianza en la plantilla. Transcurrido el primer tercio del campeonato, los esmeraldas tienen las bases para volver a calificar, volver a sentirse protagonistas y superar fácilmente el primer torneo post Boselli.

A través de un sistema bien trabajado para sacar la pelota, el cuadro verdiblanco logra que cada una de sus posesiones de balón tenga sentido. Con la pelota en los pies, los esmeraldas no sufren, no arriesgan y sin embargo crean peligro. Esa fue la diferencia ante el cuadro de Coapa. Los americanistas sí llegaron e igualaron el volumen de juego, pero la diferencia estuvo en las áreas: el Club León se defendió bien in extremis y marcó sus ocasiones.

Por delante, a los esmeraldas les queda solamente el fantasma de la irregularidad. Este punto se explica claramente con ejemplos. Andrés Andrade un día hacía expulsar a un defensa tras bailarlo con regates y otro daba una asistencia a la espalda de la defensa rival, pero en medio, dejaba actuaciones insulsas sobre el campo.

De igual forma Montes podía dar dos asistencias de fantasía por partido, pero dejando pasar encuentros de pérdidas en mediocampo que dejaban mal parado al equipo. De que los jugadores minimicen la frecuencia de sus errores, tengan actuaciones por encima de la media y sobre todo, que realice uno o dos de ellos algo notable por partido, dependerán las metas que el Club León pueda alcanzar.