Lo complicado de lo simple

El Club León se enfrenta a un equipo de plantel competitivo y de buen entrenador en los diablos rojos del CD Toluca. Pese a que Cristante es criticado por su afición día sí y día también, en realidad se enfrenta al mismo problema que pasó Saturnino Cardozo en el banquillo escarlata: la ausencia de un título opaca su buen trabajo.

Por ello y pese a la irregularidad de su rival, no es momento de que los esmeraldas hagan confianza ahora que el buen juego es acompañado de los resultados. De hecho, el contraste entre la derrota como local ante el Club Tijuana (0-1) y la victoria en el Estadio Azteca sobre el Club América (0-3) deja una paradoja cargada de aprendizaje.

Y es que pese a los resultados, en realidad el partido ante los fronterizos demostró más control, idea de juego y dominio del rival por parte del equipo de Ambriz que el que tuvo frente a las águilas. Ante los primeros se aprovechó las serias dudas de juego enemigas mientras que los segundos generaron ocasiones desde tres cuartos que no fructificaron.

Al Club León no se le complican más los rivales cerrados. La derrota arriba mencionada fue obra del fútbol: la combinación de un acierto de Bou, una gran noche de Lajud y el desacierto ofensivo de una fiera que recuperó bastante arriba, generó en campo rival y controló los intentos de salida rápida de los Xolos. Y por otro lado, logró sacarle el empate a unos Rayados de Monterrey que se cerraron en campo propio al tener ventaja en el marcador.

Sea cual sea la postura que adopte Cristante hoy, propositiva (más acorde a su ideario táctico) o de solidez defensiva, el cuadro verdiblanco tiene herramienta y mecanismos para conseguir atacar con continuidad y serenidad. Más allá del resultado, mantener el buen juego y la seriedad competitiva deben ser los objetivos a valorar en dicho duelo.