CampWell

Joel Campbell fue la buena noticia que respondió a la baja de Rubens Sambueza, entonces de apariencia dramática e insustituible. El costarricense, hijo táctico de Lavolpe, fue promesa americana en el fútbol europeo a cargo del Arsenal FC. Unas sorprendentes Copa del Mundo y Champions League son sus mejores cartas de recomendación del nivel que puede alcanzar.

Por otro lado, una serie de lesiones e infortunios le ha impedido consolidarse en el viejo continente y dada su ya mencionada capacidad, volver a América se trata a priori de un paso atrás en su carrera. Salvo que le sirva para ganar regularidad y aprovecharla con su selección nacional. Es precisamente su rendimiento el que está calificando su fichaje por el Club León como un acierto personal.

Pero el bien que le hace al juego colectivo de su nuevo equipo no es apreciado todo lo que se debería y algunas voces críticas a su juego no se han apagado. Hay un curioso paralelismo entre sus primeros encuentros como esmeralda y el arranque del cuadro verdiblanco en el presente torneo. Al equipo le faltaban victorias aunque jugaba bien, al tico le falta el gol aunque también juega bien.

Joel es un atacante y como tal, necesita una cuota de gol no tanto para respaldarse en cifras, sino por alimentar su propia autoestima. El deseo de marcar le está jugando una mala pasada que se refleja en alguna toma errada de decisión o cierta ansiedad individualista que se va reduciendo cada vez más. El problema de cara a la gradería es que esos errores son cercanos a puerta rival y por ende, notables.

Campbell está jugando como mediapunta por detrás del nueve de Ambriz, posicionalmente hablando. Tácticamente, ello implica mucho más. Es segundo delantero, debe botarse a recibir y girar para pasar de mediocampo, cargar el área, en ataque posicional interpretar cuando acudir a la banda para doblar por fuera y regatear.

Fruto de estas funciones, Campbell le permite a La Fiera tener un jugador entre líneas, un conductor de contragolpes en campo rival, una amenaza en la frontal del área y el poder asentarse en campo contrario. Un aporte ofensivo tan amplio como importante y del que seguramente Gustavo Matosas echará mano a nivel internacional.