Crónica de una semifinal

Por @maarianahzv

 

El sábado 11 de Mayo León consiguió su pase a la semifinal con un contundente marcador global de 5-2 ante Xolos, el domingo se sabría el rival: América o Cruz Azul. La Máquina hizo lo que sabe, perder con el América, ahora la Fiera enfrentaría al actual campeón.

Los días quedaron definidos, ambas llaves se jugarían Miércoles y Sábado pero ¡oh sorpresa! Debido a una contingencia ambiental, el partido en el Estadio Azteca cambió de fecha al  jueves 16, esperando que por obra y gracia de Dios la contaminación desaparecería.

Entre dimes y diretes, pasó lo que se sabía debía pasar desde el principio: cambio de sede. Aquí empezó el viacrucis del club, y «plot twist» también de los aficionados.

El miércoles antes de que comenzara todo el cambio de sede, me avisaron que tenían pases para una zona llamada «Sillón rojo de Coca-Cola» ¡obviamente no cabía de felicidad! Invité «al dueño de mis quincenas» (@luisrhcp_y también a, por algunos conocido, Paco Ramírez (@ramirezfr09), que por fin conocería el Azteca.

Por ahí de las 3 o 4 pm todo nuestro plan se vino abajo, el juego se trasladaría a Querétaro, hubo desconcierto, enojo y ¿por qué no? desánimo. No se sabía nada sobre la dinámica de compra de boletos,  y por mi parte daba por hecho que lo vería en la tv.

El jueves por la mañana Luis, a quién previamente se le llamó «dueño de mis quincenas», me envió información sobre los boletos, se la hice llegar a Paco, pero él siempre un paso adelante, ya estaba en la fila para comprarlos. Solo quedaban los de una zona lejísimos pero no nos importaba. Mientras él compraba los tickets del estadio, yo compraba los de autobus y Luis los de la semifinal en casa. Todo listo.

Llegamos a la central y en mostrador nos encontramos con la sorpresa de que por error en el sistema uno de los boletos no se había comprado ¿y ahora qué? ¡maldita sea! Afortunadamente quedaba dos lugares en ese camión y tomamos uno.

Llegamos a Querétaro, Sandra pasó a la terminal por nosotros y salimos rumbo al estadio. Poco antes de las 7 estábamos formados para accesar, no era larga la fila, las puertas se abrieron y todo era entre nerviosismo y felicidad. Pasamos el primer puesto de seguridad, nos regresaron porque esa zona era solo para americanistas. Preguntamos como en 3 accesos más, hasta que una señora muy amable, nos guió hasta la entrada correcta. Después de que nuestros boletos eran de zona «casa de Judas» terminamos en preferente.

Ya instalados en nuestros lugares, nos dimos cuenta que Iván Rodríguez, una de las piezas claves del equipo, no jugaría por lesión y Sambueza ocuparía su lugar en el once inicial. El partido fue más difícil de lo que en teoría sería, un penal que al final no se marcó, imprecisiones, etc. y fue así que 26 toques después, Chapo se la da a «Sambu», Rubens a Macías que llega por derecha, J.J. vence a Marchesín, el ansiado gol de visitante por fin llegó.

Los dirigidos por «El Piojo» tuvieron sus oportunidades de gol que fueron atajadas por Cota o sacadas en la raya por Mosquera, hasta un gol les fue anulado.

Llegó el silbatazo final, y no podemos negar que durante todo el partido estuvimos nerviosos pero con la confianza plena, de que después de todo lo que pasamos para estar ahí, alentando a nuestro equipo, nada podía salir mal.