La 7 de Tigres

Por Nicia Delgado.

Como fan de Tigres, debo decir, que hasta que alguien no me dijo: ya quiero leer lo que escribirás de este campeonato, no me había pasado por la mente hacerlo, cada día se acumulan más los borradores, no por falta de tiempo o computadora, sino como lo he dicho en las últimas entradas, hay un tema que no me deja concentrar, pero ahí, en medio de tantos Tigres, en la pequeña plaza de mi ciudad, mi corazón de nuevo se volcó, porque le apasiona escribir, pero, más es el sentimiento de saberme leída. Las memorias de ese momento se acumularon, entonces decidí que sí, que escribiría de la 7, de la 7 de mis Tigres.

Y como toda buena historia, iremos al comienzo, pero no tan atrás, solo al juego de ida, donde con algunos de mis mejores amigos Tigres compartí el momento, y he llegado a otra cábala, me paso con aquel 10 de diciembre de 2017, me distraje y Tigres metió gol, en el juego de ida, igual, apenas iba regresando de la cocina y entro el gol de Gignac, mis amigos como siempre: no entres, espera a que lo hagan valido, bienvenida cábala a mi vida, pero mientras yo me emocionaba cada minuto que pasaba con ver a Tigres campeón, en un grupo de WhatsApp se quejaban de lo aburrido, de lo patético y de lo insulso del juego de Tigres, molesta les respondí con malas palabras, entre algunas cosas les dije que se leían envidiosos, la mayoría de ellos de Pumas y América, después me calme, la verdad me habían hecho enojar, como siempre salieron los 4 «grandes» y hablaron de lo «chico» que es Tigres, al final les mande emojis de besitos, soy de esos Tigres que solo le importa su equipo, no de lo que hagan o digan los demás.

Así fue la ida, para el juego de vuelta no había planes, fui a pasar un par de días alejada del bullicio de la ciudad, regrese el domingo a mediodía, hice algunas cosas, dormí una siesta, mi sobrino me pidió una de las camisas de Tigres, porque quería ir a la Caravana que se haría en nuestra pequeña ciudad, pensé en ir, pero el adulto bastante flojo en que me he vuelto no me dejo XD. No prepare nada, no le llame a nadie, ni siquiera fui por cerveza, ¿Qué me está pasando? Me pregunte, resignada programe la televisión, mis padres tomaron una siesta, entonces me llamó mi sobrino para decirme que se quedaría con sus primos a ver el partido en la plaza; un día eres joven, al otro, el sobrino que consideras casi tu hijo hace que te replantees donde verás el partido, claro, por aquello de la preocupación, a veces las pasiones se encienden y él no tiene aún edad para estar sin un adulto.

Así que estaba decidido, les dije a mis padres: nos iremos al medio tiempo a la plaza, el niño no puede estar ahí sin nosotros, y convencí a mi padre prometiéndole un agua fresca y nachos, los cuales le compre inmediatamente que llegamos; encontramos a mi sobrino, mamá se sentó cerca de él, yo me quede con papá comiendo nachos antes de buscar un buen lugar para disfrutar del segundo tiempo, un par de jugadas que me hacían saltar de la banquita que compartía con mi padre, hasta que me sacie de nachos y busque mi lugar, no hubo otro que en el suelo, debajo de donde estaba mi madre, mi sobrino, demás familiares y amigos.

Tenía que escribir mi reseña del partido para enviar a mi grupo de WhatsApp donde pongo notas de Tigres, ese que les hable del juego de ida, los comentarios seguían igual: juego aburrido, y nosotros rezándole a San Nahuel, iba a molestarme de nuevo, a veces los mensajes escritos se escriben con un sentimiento, pero se leen con otro, así que recapacite y seguí preparando mi reseña porque a cómo iba el juego, más pensando que empataría León que ganaría Tigres el nervio ya me consumía, pensé que me hubiera gustado tener el celular que me robaron para poder transmitirles a esos amigos americanistas y de pumas lo que se vivía, pero nunca lo iban a comprender, y mi celular chafa no me iba a permitir mostrárselos, porque lo que a nosotros los Tigres nos emocionaba o preocupaba nos parecía realmente un gran juego, ellos nunca lo iban a comprender y yo no me iba a desgastar, me dolió sus comentarios, porque contrario a ellos (en ese momento) considero que somos un equipo y para bien o para mal, debemos apoyarnos y recordar que dentro de ese equipo hay un aficionado al fútbol que aplaude los logros de sus equipos, pues en este caso, yo, me he apasionado, pero nunca seré anti nada, pero en ellos los leí anti Tigres.

Deje de lado todo eso, al final, nos falta mucho como aficionados dejar de señalar lo malo y reconocer el esfuerzo de los que llegan, porque si sus equipos no llegaron y no alzaron la copa fue porque no fueron mejores que Tigres, aunque se desgarren, el que alza la copa, es en cualquier temporada, el mejor de todos.

Y entonces, lo que parecía una eternidad, por fin llego, se escuchó el silbatazo final y aunque todos se levantaron, aplaudieron y gritaron de emoción, yo seguía en el piso, no porque no pudiera creerlo (o levantarme), sino porque necesitaba respirar profundamente, algo que a muchos les parece una tontería, que señalan a los que tenemos sentimientos hacía 11 extraños, que se creen superiores por no tener la pasión de los deportes, del fútbol, de que en ocasiones no es más que la naturaleza humana, que nos insta a ser mejores, tomando como ejemplo a otros, que por una u otra razón se coronan, entonces cuando exhale pensé: ellos se lo pierden.

Ahí entre extraños y conocidos, entre tantos Tigres con camisa y sin camisa, entre las familias, entre los amigos, entre los llantos, entre las emociones brinque, grite y fui feliz, ya no importaban los insultos, los otros aficionados, si gusto o no, porque nuestro equipo era campeón nuevamente y más feliz de saber que era el 7, mi número favorito,  los cánticos iniciaron, esos tan de Tigres, y el baile del «Bomboro»; las cámaras, los vídeos, los abrazos, esos abrazos que se dan entre aficionados, la caravana se movió, para más espacio para que la batucada pudiera tocar, para que todos pudiéramos cantar, pero sobre todo gritar: ¡¡SOMOS CAMPEONES!!

No puedo terminar sin mencionar la gran proeza de Nahuel Guzmán, este campeonato gracias a él y la defensa de Tigres, me quedo con un frase que un comentarista tuiteo y sin duda, como Italia, y otros tantos, las formas no podrán gustar, pero el fin se logra y el fin es alzar la copa:

 “Las ofensivas venden boletos.  Las defensas ganan campeonatos”

– Bear Bryant

Publicado originalmente en BlackLadyMJJ.